Tenía 13 años y era un niño "muy tranquilo". En el colegio lo apodaban Obama por su color de piel y según confiesa su primo era "maltratado" por sus compañeros.
El lunes pasado faltó al colegio sin consentimiento, al día siguiente su madre lo encontró muerto en una habitación: se había pegado un tiro en la cabeza.

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